Encouragement Letters
Jesús dijo. "En el mundo tenéis aflicción, pero confiad. Yo he vencido al mundo." Inmediatamente antes había dicho: "... os he hablado para que en mí tengáis paz" (Juan 16.33; Biblia Textual). En el mismo versículo mencionó la aflicción y la paz. Nos dice que ambas están presentes simultáneamente, no sólo en un versículo bíblico, sino en nuestras vidas. La siguiente historia de Horacio Spafford ilustra esta verdad.
En la década de 1870, él experimentó tres traumas mayores. Primero, murió su único hijo varón de fiebre escarlatina, a los cuatro años de vida. Segundo, perdió su exitoso negocio por causa de un gran incendio en Chicago. Tercero, el barco en que iban sus cuatro hijas con su madre hacia Inglaterra chocó con otro barco y las cuatro murieron ahogadas. La señora envió un telegrama a su marido: "Sólo me salvé yo." Inmediatamente él compró pasaje en otro barco para ir a encontrarse con su esposa en Inglaterra. Cuando su barco iba pasando por las inmediaciones donde habían muerto sus cuatro hijas, escribió las palabras de un himno que ahora es muy conocido: "Tengo paz en mi ser". El contenido de todo el himno es rico. Anoto algunas de sus partes.
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Cuando la paz, como un río, esté en mi sendero, cuando surjan aflicciones como olas del mar; sea cual sea mi suerte, me has enseñado a decir: ¡Tengo paz, tengo paz en mi ser!
Coro: Tengo paz en mi ser, tengo paz en mi ser, tengo paz, tengo paz en mi ser.
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Aunque me abofetee Satán, aunque vengan aflicciones, que me controle está bendita seguridad: Cristo consideró mi impotencia, y derramó su propia sangre por mi alma.
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Para mí, desde ahora, que sea Cristo, que sea Cristo mi vivir: Si el Jordán ruge sobre mí, no tendré dolor, porque en la muerte como en la vida, susurrarás paz a mi alma.
Coro: Tengo paz en mi ser, tengo paz en mi ser, tengo paz, tengo paz en mi ser.
Tal vez las palabras más perplejas y profundas se hallen en la primera estrofa: "... sea cual sea mi suerte, me has enseñado a decir: ¡Tengo paz, tengo paz en mi ser!" Eso fue precisamente lo que Jesús prometió en Juan 16.33. Algunos de ustedes han experimentado la misma realidad de su asombrosa paz en las peores circunstancias de la vida.
Moisés descubrió esta realidad en Éxodo 33.14, cuando Dios le dijo. "... te daré descanso." Dios expresó estas palabras de afirmación a un Moisés profundamente atribulado, después que su pueblo había hecho y adorado un becerro de oro. Pablo escribió en Filipenses 4.11 - 13: "... en todo y por todo, he aprendido el secreto: Todo lo puedo en Cristo que me fortalece" (Biblia Textual). Esto lo dijo cuando estaba en la cárcel.
Observa también estas descripciones de la paz de Dios: El salmista habla de "mucha paz" en Salmo 119.165. Isaías habla de "completa paz" (26.3); de "paz como un río" (48.18). Jesús ofrece su propia paz: "Paz os dejo, mi paz os doy. Yo os la doy, no como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón ni se acobarde" (Juan 14.27). Pablo escribió: "Y la paz de Dios, que sobrepuja a todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús" (Filipenses 4.7).
¿Está esta clase de paz disponible... aun en tu actual dilema? ¡Claro que sí! La Biblia dice que sí. Los miembros de la Trinidad afirman lo mismo.
Fundador del Ministerio Bernabé Internacional
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